¿Alguna vez te has preguntado si es posible entrenar nuestro cerebro para mejorar nuestra vida? ¿Si podemos cambiar nuestras habilidades, gestionar mejor las emociones o liberarnos de inseguridades? La respuesta es un rotundo sí. Nuestro cerebro es plástico, se puede entrenar y modificar sus conexiones neuronales para vivir mejor. En este artículo, compartiremos ideas y aprendizajes basados en los avances de la neurociencia aplicada, que nos permiten aprovechar al máximo nuestro potencial mental y emocional.
Tabla de Contenidos
- La neuroplasticidad: el poder de transformar nuestro cerebro
- ¿Por qué nuestro cerebro a veces nos boicotea?
- Los circuitos cerebrales de la emoción: miedo y oportunidad
- Superar la incomodidad y la ansiedad: el aprendizaje desde la experiencia de volar
- Cómo aprovechar los errores para potenciar la plasticidad cerebral
- Entrenar la concentración: equilibrio entre calma y energía
- Ansiedad: comprenderla para manejarla mejor
- Ejemplo real: ansiedad y rendimiento en deportistas
- Conclusión
- Preguntas frecuentes (FAQ)
La neuroplasticidad: el poder de transformar nuestro cerebro
Desde hace más de 15 años, la neurociencia ha demostrado que el cerebro no es un órgano estático, sino que puede cambiar y adaptarse a lo largo de toda nuestra vida. Santiago Ramón y Cajal, pionero en el estudio del cerebro, ya intuía en el siglo XIX que las neuronas pueden modificar sus conexiones y comunicación interna. Hoy sabemos que incluso áreas cerebrales que antes no estaban activas pueden reprogramarse para realizar nuevas funciones.
Esto significa que somos escultores de nuestro propio cerebro y, por ende, de nuestra vida. Podemos entrenar nuestra mente para mejorar nuestra autoestima, aumentar nuestras capacidades, manejar mejor las emociones y afrontar retos con mayor seguridad.
¿Por qué nuestro cerebro a veces nos boicotea?

El cerebro humano está programado biológicamente para priorizar la supervivencia, lo que implica estar siempre alerta ante amenazas. Esta programación nos hace sentir temor ante lo nuevo o desconocido, ya que no puede anticipar un final feliz en situaciones inéditas. Por eso, cuando enfrentamos cambios, proyectos, exposiciones o exámenes, el cerebro tiende a generar miedo, inseguridad y dudas.
Esta reacción es un mecanismo natural, pero puede convertirse en un boicot que nos impide avanzar. Para contrarrestarlo, es fundamental proporcionar al cerebro imágenes y pensamientos positivos que le permitan visualizar un final feliz. Así, podemos anclar nuestra mente en el éxito y evitar que la anticipación del miedo nos paralice, como decía Aristóteles:
«La por no és sinó l’anticipació del patiment perquè alguna cosa surti malament».
Los circuitos cerebrales de la emoción: miedo y oportunidad
Existen dos grandes circuitos en nuestro cerebro relacionados con las emociones:
- Circuito del miedo: diseñado para la defensa ante amenazas.
- Circuito de la oportunidad o recompensa: que se activa cuando somos capaces de calmar el circuito de alarma y conectar con áreas del córtex prefrontal, facilitando la motivación y el crecimiento.
El reto está en aprender a calmar el circuito del miedo para activar el de la oportunidad, lo que nos impulsa a superar los retos y sentirnos bien con nuestros logros.
Superar la incomodidad y la ansiedad: el aprendizaje desde la experiencia de volar
Una forma práctica de entrenar el cerebro para vivir mejor es aprender a traspasar la ansiedad y la incomodidad. No se trata de vencer el miedo, sino de atravesarlo. Por ejemplo, en mi experiencia como piloto de helicóptero, el temor inicial fue un desafío mental que pude superar entrenando mi cerebro para mantenerme en esa incomodidad y generar la neuroquímica necesaria para avanzar.
Cuando el cerebro se enfrenta a una situación estresante, produce sustancias como la dopamina, que actúa como premio en cada paso que damos para superar el miedo. Este mecanismo es accesible para todos y es la base para entrenar la mente a afrontar situaciones nuevas con confianza.
Cómo aprovechar los errores para potenciar la plasticidad cerebral
Uno de los descubrimientos más importantes para mejorar nuestra vida diaria es que el cerebro aprende y se transforma especialmente cuando cometemos errores. Al equivocarnos, el sistema nervioso se activa y genera tres sustancias clave:
- Epinefrina: nos pone en alerta para resolver el problema.
- Acetilcolina: enfoca nuestra atención en lo que debemos mejorar.
- Dopamina: recompensa el esfuerzo y nos motiva a seguir adelante.
Para aprovechar esta neuroquímica es vital tener un objetivo claro que dé sentido al esfuerzo y evite caer en la frustración. Mantenernos firmes en ese propósito mientras soportamos la incomodidad activa la plasticidad cerebral y consolida el aprendizaje.
Entrenar la concentración: equilibrio entre calma y energía
En la era actual, muchas personas notan dificultades para mantener la concentración. Esto se debe a que el cerebro está acostumbrado a estar alerta ante múltiples estímulos y no a focalizarse en una sola tarea. Para entrenar la concentración, necesitamos combinar dos elementos:
- Calma: inducida por las ondas alfa cerebrales, que se relacionan con estados relajados.
- Energía: necesaria para que el cerebro pueda enfocar y filtrar estímulos externos.
Algunas estrategias para lograr este equilibrio son:
- Escuchar música que nos guste y nos relaje para aumentar las ondas alfa.
- Realizar un ejercicio físico intenso y breve antes de concentrarnos, ya que genera ráfagas de ondas alfa.
- Hacer una transición suave hacia la tarea con música animada pero segura.
- Utilizar objetos o rituales (como encender una vela con un aroma familiar) que el cerebro asocie con concentración.
- Ejercicios simples de atención, como nombrar en voz baja objetos o colores que vemos, para entrenar el enfoque mental.
Ansiedad: comprenderla para manejarla mejor
La ansiedad es una experiencia común y puede manifestarse de diversas formas: pensamientos invasivos, malestar físico o tendencia a encerrarnos. Aunque los síntomas son reales y molestos, la ansiedad es un mecanismo cerebral que nos pone en alerta ante amenazas, incluso cuando no hay peligro real.
Esta alerta proviene en gran parte del subconsciente, donde se almacenan recuerdos y experiencias negativas relacionadas con la supervivencia. Por ello, la ansiedad puede parecer desproporcionada o inexplicable.
Una imagen útil para entenderla es imaginar nuestro cerebro como un niño asustado que necesita calma y empatía. Para ayudarlo, podemos:
- Practicar ejercicios de respiración abdominal con exhalaciones más largas que las inhalaciones, que envían señales de calma al cerebro.
- Reconocer y aceptar los síntomas sin luchar contra ellos, diciéndonos: «Entiendo que tienes miedo, pero esto no es un peligro real».
- Distracción sensorial con música o estímulos que el cerebro asocie a estados de tranquilidad.
Al reducir la preocupación y no alimentar el miedo, podemos disminuir la ansiedad y recuperar el control mental y emocional.
Ejemplo real: ansiedad y rendimiento en deportistas
He trabajado con deportistas de alto rendimiento que sufrían ansiedad intensa, la cual afectaba su cuerpo y aumentaba el riesgo de lesiones. A través de entrenamientos cerebrales con electroencefalogramas en tiempo real, ayudamos a identificar y reducir la información de alerta que el cerebro enviaba constantemente.
Al comprender y superar traumas emocionales del pasado, estos deportistas lograron disminuir su ansiedad, reducir lesiones y aumentar su seguridad en el terreno de juego. Esto demuestra cómo el entrenamiento cerebral puede transformar vidas.
Conclusión
Entrenar nuestro cerebro para vivir mejor es una realidad al alcance de todos. Gracias a la neurociencia aplicada, sabemos que podemos modificar nuestro cerebro, gestionar mejor nuestras emociones y pensamientos, y potenciar nuestras capacidades. El camino pasa por entender cómo funciona el cerebro, aprovechar la plasticidad neuronal, manejar la ansiedad y el miedo, y entrenar la concentración.
Recordemos que nuestro cerebro es un aliado poderoso que, con el entrenamiento adecuado, puede ayudarnos a superar retos, disfrutar de mayor bienestar y alcanzar una vida más plena y satisfactoria.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Es posible cambiar la estructura de nuestro cerebro a cualquier edad?
Sí. La neuroplasticidad nos permite modificar las conexiones neuronales y la actividad cerebral durante toda la vida, siempre que entrenemos la mente de forma adecuada.
¿Por qué el cerebro genera miedo ante lo nuevo?
Porque está programado para priorizar la supervivencia y percibe lo desconocido como una posible amenaza, generando temor para mantenernos alerta.
¿Cómo podemos aprovechar los errores para mejorar?
Los errores activan sustancias químicas en el cerebro que nos ponen en alerta, enfocan la atención y nos premian cuando persistimos. Mantener un objetivo claro y no rendirnos ante la frustración es clave para aprovechar esta neuroquímica.
¿Qué técnicas ayudan a mejorar la concentración?
Escuchar música relajante, hacer ejercicio intenso breve antes de concentrarse, utilizar objetos o rituales asociados a la concentración y realizar ejercicios de atención simples son estrategias efectivas.
¿Cómo podemos manejar la ansiedad desde el cerebro?
Con ejercicios de respiración, aceptación de los síntomas, distracción sensorial y comprensión de que la ansiedad es un mecanismo cerebral que se puede calmar, podemos reducir su impacto y recuperar el bienestar.
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