Cómo ser más inteligente siguiendo un consejo muy simple

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Psicólogo Marc Masip explicando el impacto del uso excesivo del móvil.

Cómo ser más inteligentes

En este artículo, basado en el trabajo del Dr La Rosa, exploramos cómo ser más inteligente aplicando una estrategia accesible: movernos. Nosotros creemos que la forma más directa y potente de mejorar el rendimiento mental no es una pastilla mágica, sino el ejercicio y el movimiento inteligente.

Tabla de contenidos

Introducción: por qué el movimiento importa

Nuestro cerebro existe, en gran parte, para permitirnos movernos. Cuando dejamos de movernos, el cerebro pierde eficiencia y, a largo plazo, puede degradarse. Un ejemplo sorprendente del reino animal son los tunicados (sea squirts): cuando alcanzan el lugar donde van a quedarse toda la vida, literalmente digieren su propio cerebro porque ya no lo necesitan. Si queremos optimizar nuestra capacidad cognitiva y emocional, el movimiento debe ser una prioridad.

El cerebro usa mucha energía; mantenerlo complejo solo tiene sentido si lo usamos.

Beneficios cerebrales del ejercicio

El ejercicio provoca cambios inmediatos y duraderos en el cerebro. Entre los efectos más importantes están:

  • Aumento de neurotrofinas (BDNF): estas sustancias promueven la neurogénesis y la plasticidad sináptica, fundamentales para aprender y adaptarnos.
  • Mejor aprendizaje: estudios muestran que realizar ejercicio intenso antes de estudiar puede acelerar el aprendizaje de nuevo vocabulario hasta un 20%.
  • Reducción del estrés: la actividad física disminuye cortisol y otros mediadores del estrés que, cuando están elevados crónicamente, dañan tejido cerebral.
  • Mejora del estado de ánimo: el ejercicio aumenta dopamina, serotonina y noradrenalina; en pacientes con depresión mayor, la actividad física diaria ha mostrado una efectividad comparable a la sertralina en algunos estudios.

Neurotrofina y neurogénesis: la llave para aprender

Regina Carrot en una entrevista sobre su historia de vida.

La neurotrofina, conocida también como BDNF, es la hormona que facilita la creación de nuevas neuronas y la formación de nuevas redes neuronales. Para cambiar hábitos, aprender y adaptar nuestro pensamiento necesitamos BDNF. Con 20 a 40 minutos de ejercicio —o menos si es de alta intensidad— podemos aumentar los niveles de neurotrofina en torno a un 30%.

Reducción del cortisol: movernos para desconectar la alarma

El estrés agudo es una respuesta adaptativa; el problema es el estrés crónico. Cuando vivimos con niveles elevados de cortisol sin descargar energía, el cerebro sufre. El ejercicio funciona como la huida del antílope: reduce cortisol y restaura el equilibrio neuroquímico, protegiendo la salud cerebral a largo plazo.

Motivación y neurotransmisores

el yoga es un camino interno no una clase de elongación

No solo mejoramos nuestra capacidad cognitiva: el movimiento modifica los sistemas de recompensa. El ejercicio aumenta la producción de dopamina y el número de receptores en centros de recompensa, lo que hace que las actividades placenteras sean aún más gratificantes. También suben la serotonina y la noradrenalina, lo que explica mejoras en el ánimo y la atención.

Ejercicio, metabolismo y composición corporal

Para perder peso o mejorar el metabolismo, no todo el ejercicio vale igual. Lo más efectivo es aumentar la masa muscular y la cantidad de mitocondrias por célula (las fábricas de energía). El entrenamiento de fuerza y los intervalos de alta intensidad elevan el metabolismo y son más eficientes para cambiar la composición corporal que sólo correr largas distancias.

Qué tipo de ejercicio recomendamos

  • Sesiones cortas de alta intensidad (HIIT) antes de estudiar para mejorar la retención.
  • Entrenamiento de fuerza regular para aumentar masa muscular y mitocondrias.
  • 20–40 minutos diarios como objetivo —menos si la intensidad es mayor— para potenciar BDNF y reducir estrés.
  • Movilidad y actividades variadas para mantener la plasticidad cerebral.

Conclusión

Si nos preguntamos cómo ser más inteligente, la respuesta es más simple y accesible de lo que parece: movernos con propósito. El ejercicio mejora la neuroplasticidad, acelera el aprendizaje, reduce el estrés y eleva nuestro estado de ánimo. Aplicar estas prácticas de forma sistemática tiene un impacto enorme en nuestra vida intelectual y emocional.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuánto tiempo antes de estudiar debo hacer ejercicio?

Lo ideal son 10–30 minutos de alta intensidad justo antes de la sesión de estudio para aprovechar el pico de BDNF y la mayor atención que sigue al esfuerzo.

¿Qué es mejor: cardio o fuerza?

Ambos son valiosos. El cardio (especialmente HIIT) eleva la neurotrofina rápidamente; la fuerza aumenta masa muscular y metabolismo. Combinarlos ofrece beneficios sinérgicos.

¿Puede el ejercicio sustituir a los antidepresivos?

En algunos estudios, la actividad física regular ha mostrado efectividad comparable a medicamentos en depresión mayor leve a moderada. Sin embargo, no sustituimos el criterio médico: cada caso requiere evaluación profesional.

¿Con qué frecuencia debemos entrenar para ver cambios cognitivos?

Lo mínimo efectivo es actividad regular casi diaria o al menos 3–5 veces por semana, combinando intensidad y fuerza. Incluso sesiones cortas y consistentes generan beneficios acumulativos.

¿Cómo empezar si llevamos una vida muy sedentaria?

Comenzar con marchas cortas, ejercicios de fuerza básicos y progresar gradualmente en intensidad. Priorizar la constancia antes que la duración.

Nosotros

Aplicando estas recomendaciones, notarás mejoras en tu concentración, ánimo y capacidad para aprender. Cómo ser más inteligente está al alcance de nuestras piernas y nuestras manos: movámonos y hagamos que nuestro cerebro trabaje a favor nuestro.

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