En esta entrevista, Nazareth Castellanos nos explica de manera clara y fascinante cómo la forma en la que respiramos afecta directamente a nuestro cerebro, influyendo en la atención, la memoria y la gestión emocional. Basándose en estudios científicos recientes, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la respiración nasal y la respiración consciente para mejorar nuestro bienestar mental y emocional.
¿Qué nos dice la neurociencia sobre la influencia de la respiración en el cerebro?
En 2017, la Universidad de Stanford publicó un estudio pionero sobre la neuroanatomía de la respiración, es decir, cómo la respiración afecta distintas zonas cerebrales. Se descubrió que la manera en que respiramos influye en áreas relacionadas con la atención, la memoria y la gestión de las emociones.
Esto significa que no solo la respiración es un proceso vital para el cuerpo, sino que también tiene un impacto profundo en nuestras capacidades cognitivas y emocionales.
¿Por qué es tan importante respirar por la nariz?

Desde un punto de vista cerebral, la respiración nasal es la más adecuada. Al inspirar por la nariz, el aire se limpia y filtra, algo que no ocurre cuando respiramos por la boca. Más allá de la higiene, la respiración nasal tiene un efecto directo sobre el hipocampo, una región clave del cerebro involucrada en la memoria.
Cuando inspiramos por la nariz, las neuronas del hipocampo tienden a organizarse de manera más estructurada. Esta organización cerebral aumenta la capacidad del hipocampo para desempeñar sus funciones, lo que se traduce en una mejor memoria. De hecho, uno de los momentos en los que tenemos mayor capacidad de recordar es justo durante la inspiración nasal.
¿Cómo influye el ritmo de la respiración en el cerebro?
El ritmo respiratorio también es fundamental. En la vida cotidiana, solemos respirar entre 15 y 20 veces por minuto, un ritmo bastante acelerado para el cerebro. Lo ideal sería reducirlo a unas 10 respiraciones por minuto cuando estamos en reposo, sentados y tranquilos.
Cuando respiramos lentamente, el tiempo que tardamos en inspirar es más largo, lo que ayuda a introducir más orden en el hipocampo. Por el contrario, una respiración rápida no deja tiempo suficiente para que las neuronas se organicen correctamente.
¿Cuál es la relación entre inspiración, exhalación y estados emocionales?

La inspiración y la exhalación cumplen funciones diferentes en la cognición y las emociones. La inspiración está relacionada con la activación cerebral y la memoria, mientras que la exhalación es crucial para la relajación y el control emocional.
Estudios muestran que los tiempos de exhalación deben ser más largos que los de inspiración. Durante la inspiración, el cerebro se activa, y durante la exhalación, se relaja. Si no damos suficiente tiempo a la exhalación, el cerebro no logra relajarse completamente, lo que puede generar nerviosismo y estrés. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Tokio encontró que las personas que exhalan rápidamente tienden a estresarse más en situaciones difíciles.
¿Qué hace que la respiración sea un proceso tan especial?
La respiración es el único proceso corporal que podemos controlar conscientemente. Podemos decidir cómo y cuándo respirar, algo que no ocurre con otros órganos como el estómago o el intestino. Esta capacidad nos da una herramienta poderosa para influir en nuestro estado mental y emocional.
Para aprovechar esta herramienta, el primer paso es aprender a observar nuestra respiración. Tomarse unos minutos al día para simplemente notar cómo respiramos, sin juzgar, nos ayuda a familiarizarnos con nuestro patrón respiratorio y a identificar cuándo estamos tensos, cansados o nerviosos.
¿Cómo podemos aprender a usar la respiración para mejorar nuestro bienestar?
Al entrenar nuestra capacidad para darnos cuenta de la respiración, podemos activar esa atención a lo largo del día y reconocer nuestros estados mentales. Esto nos permite elegir conscientemente cómo queremos respirar en cada momento para migrar de un estado cerebral a otro.
Esta idea no es nueva; muchas tradiciones ancestrales ya hablaban del poder de la respiración para transformar el estado mental. Ahora la neurociencia lo confirma con imágenes cerebrales y estudios científicos.
¿Qué relación existe entre una respiración «a la deriva» y la mente?
La respiración espontánea, sin control ni atención, se relaciona con una mente a la deriva, llena de pensamientos espontáneos y rumiantes. Estos pensamientos son difíciles de gestionar y pueden generar malestar emocional.
Por eso, aprender a respirar de manera consciente es una llave para acceder a nuestro cuerpo y, especialmente, a nuestro cerebro, ayudándonos a mantener la mente más clara y centrada.
Tabla de Contenidos
Conclusión
La influencia de la respiración en nuestro cerebro es profunda y multifacética. Respirar por la nariz, hacerlo lentamente y prestar atención a la exhalación son prácticas que favorecen la memoria, la atención y el equilibrio emocional. La respiración consciente nos ofrece un camino accesible para mejorar nuestro bienestar mental y emocional a diario.
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Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué es mejor respirar por la nariz que por la boca?
Respirar por la nariz permite filtrar y limpiar el aire, evitando que partículas dañinas entren en los pulmones. Además, la respiración nasal mejora la organización neuronal en el hipocampo, potenciando la memoria y la atención.
¿Cuántas respiraciones por minuto son recomendables?
Lo ideal es respirar unas 10 veces por minuto en estado de reposo, mucho menos que el ritmo habitual de 15 a 20 respiraciones por minuto. Respirar más despacio ayuda a organizar mejor la actividad cerebral y a relajarnos.
¿Cómo puedo aprender a controlar mi respiración?
El primer paso es observar la respiración sin juzgar, familiarizándote con ella. Luego puedes practicar ejercicios de respiración consciente y lenta, enfocándote en prolongar la exhalación para favorecer la relajación.
¿Qué beneficios tiene prolongar la exhalación?
Prolongar la exhalación ayuda a que el cerebro se relaje tras la activación que ocurre en la inspiración. Esto reduce el estrés y la ansiedad, y mejora la gestión emocional.
¿Cómo se relaciona la respiración con los estados emocionales?
La respiración rápida o superficial puede aumentar la excitación y el nerviosismo, mientras que una respiración lenta y controlada favorece la calma y el equilibrio emocional.
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